Nostalgia de la “normalidad”

Ser o no ser “normal”, he aquí la cuestión.

Oigo mucho esto en los espacios de taller y de consulta : “quiero una familia normal”, “quiero un trabajo normal”, “quiero una vida normal”…

¿Pero que es la normalidad?

La normalidad es una curva estadística…y la estadística describe fenómenos….pero no es el fenómeno en sí.

La hierba siempre pinta más verde en el jardin del vecino…¿verdad?

Siento el peso de la “normalidad” en mi, en mi cabeza. Sobre todo este verano, ha sido como una losa pesada, una sombra que en todo momento acechaba. Pero no en forma de vecino…si no en forma de una Natalie paralela, en Gestalt se le llama Polaridad, en una yo, que se encargaba de susurrarme a diario, cómo deberían ser las cosas y como mi realidad, la real, era fruto de alguna anormalidad personal.

Esta impostora, por supuesto, era la culpa disfrazada. Disfrazada de mi.

Me hablaba de su fantastica vida: con una plaza fija en la Diputación, una casa grande  con un maravilloso hombre fuerte y seguro y unos niños guapos y amorosos, vacaciones de lujo, una vida fácil, llena de alegría, amigos, viajes,…en fin. ¿Os suena?

Enciende la tele.

No estoy culpando a los medios, ni a la sociedad. Estos solo reflejan una fantasía colectiva.

La fantasía, de que podemos pasar la vida por encima. Sin que arrastre, sin que duela, sin problemas.

Cuando la realidad es que la vida duele.

A veces.

Otras veces, da mucho gustirrinin.

Y pensamos, que la vida normal, es que no pase nada. Que todo sea extático. y que siempre estemos “bien”.

Sin darnos cuenta, de que es precisamente eso, lo que es anormal.

¿Cuantos estados de ánimo tienes en un día?

¿Puedes sentirte alegre, enfadado, triste y miedoso en un día?

Bienvenidx al club de los mortales.

A esto se le llaman emociones….

Mi invitación es que mires a tu polaridad, ese doble disfrazado, que no eres tú, y que se encarga de decirte cómo debería ser tu vida “perfecta”.

Mirale a los ojos, fijamente, deja de hacerte pequeñ@, y sostén la mirada…por que en seguida verás que su traje se desgarra, en seguida verás, que eso no eres tú. Que es la zanahoria que pone tu mente, tu ego, para evitar que sientas lo real, lo verdaderamente “normal”:

QUE ESTÁS VIVX, EN UNA VIDA QUE YA ES PERFECTA Y QUE SOLO TE PIDE QUE LA VIVAS TAL Y COMO ES.

5 razones por las que no puedes faltar a las Jornadas de Puertas Abiertas de TRIKELE

El último fin de semana de este mes (27-28 septiembre), Trikele celebra unas jornadas de puertas abiertas para dar comienzo al nuevo curso y para celebrar un año de sueños cumplidos…

¿¿¿Y QUE POR QUÉ NO TE LO PUEDES PERDER???

1) Por que va a ser un encuentro muy especial, en el que vas a disfrutar de diferentes talleres a la carta, creados con mucho mimo y cariño para tí: juego, creatividad y crecimiento personal, para que al terminar salgas con una nueva semilla para hacer crecer en tu vida.

2) Por que vas a conocer gente abierta, con ganas, y con inquietudes parecidas.

3) Por que vas a descubrir y aprender cosas nuevas, que estoy segura te van a gustar y van a marcar una diferencia en tu vida.

4) Por que sin tí, no va a ser lo mismo...Tienes mucho que aportar y que compartir!

5) Y por que todo esto sólo te va a costar 12 euros. Un fin de semana de actividades interesantes a un precio único.

¿Nos vemos entonces el 27 de septiembre en EspaZio Namasté?

PUERTAS ABIERTAS TRIKELE jpg

 

 

La muerte, la gran maestra

Recien he vivido la muerte de un ser muy querido, mi abuela. La mujer que me crió. Decidió irse sin avisar, aun que nos dio margen para despedirnos y acompañarla en sus últimos momentos. Estuve con ella hasta el final, la experiencia más profunda de mi vida. Y aun que te pueda sonar desproporcionado, una experiencia bella y plena de amor.

No, no estoy en negación. La muerte, no es ese concepto mental horrible que tenemos. Yo al menos lo tenía. Vivir este proceso aparentemente tan horrible, ha sido transformador.

Desde el principio acepté. Me rendí. Y este es el gran regalo que me dio la muerte: la rendición absoluta  a algo más grande, algo que está por encima de mi, que es la Vida, la Vida con mayusculas. Y esta rendición, es pura liberación.

Ahora entiendo desde mis tripas, aquello de que la muerte nos libera. No se trata de que nos liberamos del cuerpo físico…se trata de que nos liberamos de la ilusión de ser lo que no somos.

La ilusión de que podemos controlar la vida, de que estamos por encima de ella, de que somos onmipotentes, de que la vida debería ser de otra manera (y creer que podemos hacer que lo sea)

La realidad es que no controlamos una mierda.

Que nuestra existencia  es frágil y vulnerable.

Ahora entiendo cuando uno de mis maestros decía: NO SOMOS NADA.

Y experimento ese ser nada, desde una paz inmensa. Que bien, ya no tengo presión. No tengo que ser nada por que nada es lo que soy. La vida está por encima de mi. La vida se encarga.

Como el niño que vive despreocupado por que los padres se encargan de todo.

No. No me he iluminado. Aun siento preocupaciones. Pero ahora las veo y digo: “tu eres mi ego, no eres real”

Sí, siento dolor y tristeza. Pero es una tristeza serena. En momentos amarga y en momentos dulce. Y me siento, muy viva, muy cerca de mi misma.

Sí, siento incertidumbre, pero está experiencia ha posado una semilla de una profunda confianza que sé, ya está creciendo en mi interior.

Significa esto que ya no tengo nada que hacer? que cómo no soy nada, no soy responsable de mi, de mi existencia?

Al contrario, ahora más que nunca mi compromiso con la vida crece. El sentido de mi vida se refuerza.

Me abro a una nueva visión de la existencia. Desde otro lugar. Desde otra posición interna.

Con mayor  conciencia, humildad y templanza.

Mi ego dice: ” Me hubiera gustado aprender esto de otra manera”.

Y mi alma dice: ” Esta es la única manera en la que podrías haber aprendido”.

Tus circunstancias aquí y ahora, son la única manera y medio que tienes para poder aprender lo que tienes que aprender en este momento.

¿Qué sientes ante está afirmación?

Hay algo dentro de tí que se retuerce? Que se revela?

Date cuenta de cómo te resistes….o no…o cómo aceptas.

Dónde sientes la resistencia, en que parte de tu cuerpo?

El nivel de sufrimiento es proporcional al nivel de resistencia. La paz viene con la aceptación.

Y recuerda…

“El dolor es inevitable, el sufrimiento sí es evitable”

 

 

despertando un nuevo cambio

Estoy de mudanza. Pero no física, como siempre he hecho ante las mutaciones interiores. Hasta ahora, cuando empezaba a intuir un giro en mi vida, hacía las maletas y me iba. Cambiaba. Por que pensaba que eso era lo que requería el cambio, un movimiento en lo físico: espacio, ambiente, lugares. Realmente lo pensaba y lo sentía así. Y gracias a esos movimientos he vivido muchísimas experiencias de muchísimo aprendizaje. Sí, y también he llegado a un agotamiento infinito, por que el gasto de energía que suponían eran demoledores. Para luego darme cuenta, que de algún modo, todo seguía muy parecido. He tenido que dar muchas vueltas en espiral para darme cuenta…Para darme cuenta, de que no hay necesidad de moverse para cambiar, que tan sólo hay que permitir que gire la rueda. Permitir ese gran movimiento dentro de mí, pero ayyyy!!!aqui radica el quid de la cuestión. Por que ese movimiento es una ola que invade la experiencia perceptiva, y emergen todos los miedos, todos los fantasmas. El suelo tiembla, y a ver quien es el guapx que se queda quieto en un terremoto.

Esta vez me he quedado quieta, muy quieta. Las ganas de saltar del barco ante el maremoto han sido muchas y muy grandes. Pero me dí cuenta que ya vale de tirarme por la borda, que yo soy la capitana de mi barco, y si se hunde, me hundo con él, con mucha dignidad, como hace todo buen capitán. Así que decidí coger el timón bien fuerte, y sostenerme, y confiar, por que sé, que no hay tormenta que mil años dure. Y que tras las nubes, siempre brilla el sol. ¿Qué la vida pone reto? Pues acepto. ¿Qué  me pone una situación que se me lleva repitiendo años? pues a asumir que si vuelve a ocurrir es por que no he aprendido la lección. Y que si sigo haciendo lo mismo que siempre, tirarme por la borda, va a seguir ocurriendo por los siglos de los siglos. Oportunidad para aplicarme todas las herramientas que tengo y lo que comparto en los talleres. Y a confiar. Por que esta es la verdadera prueba: confiar en mí y en la vida, y en trabajar mi Fé y mi poder personal. Ahí queda eso.

Así que empecé a pintar. Lo que llevo meses posponiendo y evitando, por que no es “aparentemente productivo”. Paradojicamente, es lo que siempre, y digo SIEMPRE, me ha rescatado. Y digo rescatado, por que es la actividad que me centra, que me reconecta, que me serena, en la que encuentro la paz, la inspiracion, el sosiego y la confianza. Y cuando  retomé mis pinturas y los lienzos, es decir, me retomé, supe que siempre había estado ahí esperándome, como ese buen amigx incondicional al que nunca llamas no por falta de ganas si no de tiempo, y me di cuenta, de lo burraca que soy a veces, y que tan sólo requería permitirme un poco de este encuentro con el lienzo, conmigo misma, y así evitar las desastrosas consecuencias de lo que yo llamo anorexia creativa: terminar totalmente neurotizada y poseida por mis movimientos evitativos.

A día de hoy, mis cuadros no pagan mis facturas, pero si que me devuelven a ese estado confianza que generan un estado de fluidez y de relajación. Y en ese estado, la vida pone todo lo que yo necesito- incluyendo el dinero para pagar las facturas-. Es casi mágico, aun que en realidad tiene una explicación muy sencilla: dejo a un lado el control, y permito que la vida suceda. Y siempre sucede algo, en cada respiración nos ocurren cosas. Es la Mente, la que crea la ilusión de estancamiento y separación.

Comparto el video que me ayudó a hacer el clic, el gran darme cuenta de todo esto que os estoy contando ( https://www.youtube.com/watch?v=EcxIsq30IDo ). Espero que lo disfruteis. Y Termino con una frase muy inspiradora que ya tengo tatuada en el alma:
“...es posible que no obtengamos lo que deseamos, pero Dios siempre nos dá lo que necesitamos” Elisabeth Kubler-Ross. La Rueda de la Vida.

abraza….

“Abraza la soberbia que hay en ti, 
porque detrás de ella hay un niño no querido.

Abraza la exigencia que hay en ti, 
porque detrás de ella hay un niño que no ha sentido el Amor.

Abraza al “agradador eterno” que hay en ti, 
porque detrás de él hay un niño rechazado.

Abraza la ira y el enojo que hay en ti, 
porque detrás de ella hay un niño abandonado.

Abraza al solitario que hay en ti, 
porque detrás de él hay un niño excluido y discriminado.

Abraza la desgana, la apatía, la falta de sentido, porque… 
detrás de todo esto, está tu niño padeciendo ser quién no es…

Abraza el dolor que hay en ti, 
porque detrás de él hay un niño lastimado.

Los niños que habitan dentro de nosotros, están empezando a manifestarse y esta vez no pararán hasta ser escuchados…

Por favor, desde lo más profundo de mi corazón te pido, 
no los silencies más…

Aprender a integrarlo, a comprenderlo, a abrazarlo, a liberarlo, devolverlo a la vida, esta es la tarea de hoy, te aseguro que es 
el Camino para que tu Divinidad baje a la Tierra.”

Clarissa Pinkola

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CUANDO EL LAZO SE CONVIERTE EN NUDO

El sábado, tras el taller de Relaciones Tóxicas, sucedio algo curioso. Tenía puesto un bonito collar de los que se atan con lazo, fino y elegante. Como pretenden ser los lazos, algo bello en definitiva Sin embargo, cuando me lo fuí a quitar resulta se había transformado en un nudo! esto me hizo recordar por qué de pequeña detestaba que me pusieran lazos, por que al final del día se convertían en nudos, y luego me pasaba media hora (o más) teniendo que desenredarlo. Igual que el sábado. Sólo que al tenerlo en el cuello, se complicaba la cosa, me asfixiaba, y al final, se me acabó la paciencia y zás. Lo corté. Al principio me dio pena pues es un regalo. Luego vi la oportunidad de transformar el collar, y hacer de él un objeto, quizás menos elegante pero si más prácticos poniéndole un enganche.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANUDO

Este suceso aparentemente tonto y casi fortuito se me antojó de repente, como una gran metáfora de las relaciones y en especial de las relaciones tóxicas.

Las relaciones, los vínculos, son como una cuerda invisible que nos mantienen a todxs conectados. Las relaciones sanas, digamos que forman lazos. Necesitan del cuidado de las dos partes para que se mantenga la armonía del mismo, unen pero no atan, crean algo bello (bienestar, placer,etc) y tienen la función de unir algo. Si alguna de las partes, da un tirón o aprieta el lazo de alguna manera, el lazo se convierte en nudo. Y no hay nada de malo en los nudos, si son para hacer redes o ganchillo. Sin embargo en las relaciones son letales, por que el nudo, impide la libertad de movimiento (interior y exterior) y por tanto el crecimiento. El nudo ata, y sí, puede que dé cierta seguridad (de que la cuerda-relación no se va a romper, que no nos vamos a caer o quedar sólos) pero al final, si no se deshace el nudo, termina convirtiéndose en esto:

nudo con cuerda

Una imagen vale más que mil palabras.

No siempre hay que cortar la cuerda. Pero lleva su tiempo desenredar el nudo. Es costoso, engorroso, requiere de mucha paciencia. Y en una relación tiene que haber completa disposición a querer desenredarlo por ambas partes. Por mucho que uno lo intente, si el otro aprieta más o sencillamente no hace nada, es prácticamente imposible des anudarlo. No basta con hablarlo, es vital ponerse a la acción. En realidad no es tan importante saber  por que se hizo el nudo, eso lo facilita, y permite que no vuelva a ocurrir. Eso sí, lo verdaderamente importante es desenredarlo, antes de que nos asfixie y nos mate en vida.

Muchas de las veces, tenemos la soga al cuello, nos asfixiamos, y perdemos el tiempo pensando en cómo ha podido suceder, por que a mí, nos culpamos, culpamos al otro, y la soga sigue tirando y sin oxigeno con el que respirar…Nos resistimos a aceptar que lo que fue un lazo, devino nudo, y no hay ninguna explicación mental que vaya desenredar la soga. En esos casos, a veces, se necesita cortar por lo sano, cuando nuestra propia integridad está en juego.

En definitiva, la cuerda no es en si misma ni buena ni mala, como no hay relaciones buenas o malas. Es lo que hacemos con la cuerda/con la relación, lo que determinará la calidad de la unión sin olvidar nunca que hay muchas formas de unir cuerdas más allá del lazo y del nudo clásico.

nudos